Los emotivos duelos entre Guadalajara y América son los clásicos y la rivalidad más importante y de mayor tradición en el fútbol azteca. Estos partidos dividen a México en dos bandos donde se enfrentan dos conceptos antagónicos de ver y sentir el fútbol.
Chivas y su plantilla 100 por ciento mexicana, representan el orgullo del pueblo opuesto a las Aguilas, que brillan con grandes fichajes de extranjeros.
El primer cotejo que se registra en la historia de la Primera División entre Guadalajara y América se remonta al primero de agosto de 1943 cuando en el torneo de Copa México 1942-43, las Chivas derrotaron 1-0 a los llamados Cremas.
Sin embargo tendrían que transcurrir 16 años para que la rivalidad aumentara hasta dar origen al Clásico.
En 1958 Chivas obtuvo el campeonato de liga y repitió la hazaña tres ocasiones de manera consecutiva para convertirse en el primer Campeonísimo (Campeón de liga, Campeón Copa y Campeón de Campeones).
En lo que se refiere al América, vivía la cara opuesta de la moneda luego de que un año antes, en el torneo 1957-58, la mala temporada de los Cremas los puso al borde del descenso y el ejemplo más claro es que a la mitad del torneo eran el último lugar de la tabla general con sólo 6 puntos obtenidos, pero llegó a la dirección técnica el legendario Fernando Marcos, futbolista retirado, ex árbitro y a la postre gran periodista.
Las primeras palabras del nuevo entrenador capitalino fueron: “Vengo a hacerme cargo del equipo porque veo que tiene gran calidad, lamentablemente desaprovechada. Nos quedan 20 puntos por disputar y vamos a ganar 16 de esos”. Además el nuevo timonel agregó: “Quiero aclararles que no soy americanista ni nunca lo seré”.
Las pobres actuaciones que ofrecían los Cremas incluso dieron lugar a que un diario citara que América no necesitaba un entrenador sino un enterrador.
El tiempo, la buena dirección técnica y la disposición de sus jugadores produjeron un verdadero milagro. América se transformó en una máquina de buen fútbol y guiados por el delantero Eduardo Palmer, quien conquistó esa campaña el liderato de goleo individual, la escuadra ganó los puntos prometidos y su mote cambió por el de Millonarios, aunque paradójicamente el club ni siquiera tenia un campo de entrenamiento propio y cada semana solicitaba el préstamo de un terreno nuevo.
Para la temporada 1959-60 se produjo un fenómeno que hasta la fecha prevalece. Chivas recién había conquistado su segundo título consecutivo y su mejor slogan era que jugaba con únicamente mexicanos la mayoría de condición humilde, en tanto que América reforzado por elementos extranjeros de ser de los peores clubes llegó a ocupar los primeros planos de la clasificación general e incluso se proclamó como el mejor equipo de la capital.
Pelando codo a codo por el título de esa temporada, la suerte quiso que a los Millonarios les tocará jugar tres partidos consecutivos en la ciudad Guadalajara. El primero fue ante el Oro al que derrotó 2-0, luego se midió con Atlas para vencerlo también 2-0 y en el último enfrentó a Chivas, conjunto al que le impuso el mismo marcador el 5 de agosto de 1959 en el parque Martínez Sandoval donde por cierto también terminó la condición de invicto que ostentaba el Rebaño.
Al final del cotejo, una declaración del entrenador americanista Fernando Marcos despertó una rivalidad que hasta hoy prevalece y que se conoce como el Clásico del Fútbol Mexicano.
“América no viene a Guadalajara a ganar, eso es rutina. Nosotros venimos para cambiarle el número de su teléfono de larga distancia. Así es que ya lo saben mis amigos: cada que quieran llamar a Guadalajara marquen dos cero, dos cero, dos cero o el 20-20-20. Cortesía del América”, sentenció el técnico capitalino.
Posteriormente, en el juego de vuelta cuando Chivas visitó al América en el estadio de la Ciudad Universitaria, la pasión se desbordó y las localidades se agotaron. Esa vez el Rebaño con Arpak Fékete se cobró la afrenta y se llevó la victoria por marcador de 2-0 aquella tarde del 12 de noviembre de 1959.
En ese encuentro se rompió el récord de ganancias en el estadio capitalino ya que el anterior era de casi 125 mil pesos y el nuevo fue de más de 319 mil.
Los escenarios del Clásico
El Clásico del balompié mexicano ha cambiado de sedes a lo largo del tiempo, pero su intensidad no ha se ha visto mermada ya que la afición siempre a abarrotado diversos inmuebles tanto en Guadalajara como en la capital mexicana.
Hasta el momento las legendarias sedes que han albergado los duelos entre Chivas y América son: el Parque Martínez Sandoval de Guadalajara, el Parque Asturias del Distrito Federal, así como los estadios de la Ciudad Universitaria, Jalisco y el Azteca.